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5 películas japonesas que debes conocer

Hablar del cine japonés en cinco películas es difícil, es una pincela sobre un universo muy especial y, sin embargo, mucho menos ajeno a nuestra cultura de lo que puede parecer. Se oyen comentarios sobre sus filmes, algunos se han visto y otros están, sencillamente, en el imaginario popular, sin verlos. El cine nipón apela a todo tipo de emociones del espectador. Por eso mencionamos cinco trabajos muy distintos, clásicos incontestables en su contexto que, si no se conocen, es un buen momento para acercarse a ellas.   

poster original película godzila

  • Dersu Uzala, el cazador (1975). Del gran Akira Kurosawa se pueden destacar cualquiera de la treintena de filmes que realizó como Ran, Trono de sangre y Rashomon por mencionar algunas de las más conocidas. No obstante, hemos elegido Dersu Uzala, la favorita de nuestro chef, Ricardo Sanz, no porque ganara el Óscar a la mejor película extranjera ese año, sino porque, sin lugar a dudas, es uno de los mejores trabajos que se han hecho sobre el significado de la amistad y de la simbiosis que puede llegar a tener el ser humano con la naturaleza. Basada en hechos reales, es un must

Sinopsis: El capitán Vladimir Arseniev llega en 1902 a la a la frontera ruso-siberiana con China para realizar trabajos topográficos en la taiga. Allí conoce al cazador mongol Dersu Uzala, un hombre sencillo que vive totalmente integrado con la naturaleza, con un alma grande y limpia.

  • Ringu (1998). Puede parecer extraño poner una película de terror japonés en la selección, pero no se puede negar que los miedos de una sociedad la retratan. La escalofriante atmósfera que su director, Hideo Nataka, creó adaptando la novela de Koji Suzuki -atención, basada en un cuento popular-, marcó un antes y un después para los aficionados a taparse la cara con las manos en las salas. Con Sadako, el espíritu vengativo y protagonista y sus terroríficos movimientos están inspirados en el Butoh -una danza extraña que se desarrolló en el país después de la II Guerra Mundial- comenzó una era cinematográfica de espectros que consiguió revolucionar mundialmente el cine de sustos. Y sí, Hollywood hizo un remake. (The Ring, 2003), pero no es lo mismo.
 

Sinopsis: Una periodista y su ex se ponen a investigar una supuesta cinta de vídeo maldita en busca de respuestas al fallecimiento de una sobrina. Según la leyenda urbana, si ves esos fotogramas morirás siete días después.

  • Godzilla (1954). Sí, no puede faltar, es un icono cinematográfico del género kaiju, es decir, de monstruos gigantescos. Desde su aparición a mediados del siglo pasado se han hecho 28 películas con Gojira, su nombre real no occidentalizado, como protagonista convirtiendo a este ¿dinosaurio? mutante en la bestia japonesa más famosa del mundo. Comenzó como una metáfora de la catástrofe atómica en Japón, pero ha perdido ese poso para pasar a ser parte de la iconografía nipona sobre el bien y el mal, ya que a lo largo del tiempo y sus filmes ha estado en ambos bandos . Fue el primer gran icono de la cultura japonesa exportado a occidente, un clásico porque ¿quién no lo conoce?

 

Sinopsis: Una serie de barcos son destruidos en el Pacífico por causas inexplicables, los habitantes de la isla de Oro hablan de una criatura legendaria y cuando llegan los reporteros son escépticos. Una tormenta hace surgir al monstruo que sembrará el terror y la destrucción.

  • Hana-bi (Flores de fuego, 1997). Si se le cuenta al espectador que su director Takeshi Kitano inventó aquello del Humor Amarillo quizá no opte por esta ella. Cometerá un error, este director, actor, guionista, cómico, por mencionar alguno de sus oficios, es uno de los más brillantes realizadores japoneses que ha creado un reflejo de la violencia en el celuloide realista y dolorosa a través del mundo de los yakuzas y la delincuencia japonesas. Como él mismo dice, los códigos se han perdido y son cada vez más despiadados, y así lo muestra. Se cumplen 30 años de su estreno y de su León de Oro de Venecia, no se podía elegir otro de sus filmes, aunque el road movie El verano de Kikujiro (1999) es maravillosa. 

Sinopsis: Un violento policía abandona el cuerpo tras quedar su compañero parapléjico en una redada contra la yakuza. Sin embargo, la enfermedad terminal de su esposa, le hacen pedir un préstamo a sus antiguos enemigos.

  • Cuentos de Tokio (1953). Este filme de Yasujurio Ozu, a día de hoy, esta prácticamente en todas las listas de cinéfilos sobre las mejores películas de la historia. Tras rodarse, tardó en salir de las fronteras del país del sol naciente, pero cuando lo hizo conquistó al público más especializado. La lentitud y los planos en contrapicados -la única manera posible de observar desde el tatami y marca del director- definen su poesía visual. Aborda el interesantísimo tema de la occidentalización de Japón tras la II Guerra Mundial y la pérdida de algunos valores, como los familiares. Decía el director que la gente convierte las cosas sencillas en algo muy complicado, quizá por eso su cine cautiva aún hoy, por esa fórmula que desarrolló para plasmar la sencillez. Y si hay que mencionar otra del realizador, pues la última El sabor del sake (1963).

 

Sinopsis: Unos padres mayores viajan desde el campo a Tokio para ver a sus hijos, al llegar a la gran ciudad sus vástagos reniegan de alguna manera de sus orígenes, mientras que la única que les presta atención es una nuera viuda. 

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