La historia del padre del whisky japonés


Matrimonio Taketsuru

Hoy en día el whisky japonés es uno de los mejor valorados del mundo. ¿Sabías que en su origen esto se debe a la pasión de un joven japonés llamado Masataka Taketsuru?

La historia comienza en 1918, cuando Masataka, cuya familia se dedicaba a la producción del tradicional sake, se trasladó a Escocia. Allí, con apenas 24 años, conoció a sus dos grandes amores: la señorita Rita Cowan y el mejor blended escocés. Masataka se convirtió en el primer nipón en estudiar el arte de la elaboración de whisky en Escocia y con ese conocimiento y su reciente matrimonio (Masataka y Rita se casaron en 1920 pese a la oposición de sus familias) volvió a Japón dispuesto a poner en práctica todo lo aprendido.

A su regreso al país nipón, Taketsuru estaba convencido de que para conseguir hacer el mejor whisky, debía encontrar las condiciones perfectas y esto incluía la creación de una destilería completamente independiente. Así, en 1934, con el objetivo de que los japoneses pudiesen disfrutar de un whisky de auténtica calidad, fundó la destilería Nikka en Yoichi en el norte de la isla, la parte de Japón que, según él, más se parecía a Escocia.

El primer whisky de Nikka salió en 1940 y desde entonces su filosofía no ha cambiado. Masataka contagió su entusiasmo y junto a la búsqueda de la excelencia en su elaboración, elevó la calidad del whisky japonés a uno de niveles más altos del mundo. Por cierto, con un estilo que nos recuerda inevitablemente al tradicional whisky escocés.

¡Nada como probarlo después de una agradable cena de sushi!


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