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El kemari, el fútbol japonés

Hace mucho mucho tiempo, en China, se desarrolló un juego llamado cuju o tsu chu, que consistía en que los participantes le daban una pelota sin que llegara al suelo hasta marcar en una red entre dos pilares. No se podían usar las manos, toque en el aire, puro y duro -con connotaciones de contacto-. Las primeras referencias que aparecen nos llevan a los siglos II y III a.C. - y, además, sabemos que comenzó como ejercicio de entrenamiento militar, aunque con el devenir de los años se extendió primero a las clases altas y luego al resto de la población.

Varios jugadores practican Kemari en el santuario de Tanzan de Japón

En medio de ese apogeo, como no podía ser de otra forma, traspasó las fronteras del país y llegó a otros de la zona, como Japón. Allí, desde el siglo VII, periodo Asuka, se practica bajo el nombre de kemari o kenatt, mas la gran peculiaridad es que, al contrario que en su país originario, ha sobrevivido hasta hoy. Y, gracias a ello, se ha convertido en una prueba palpable de que el fútbol, o una forma de él, ha estado casi en el ADN de la gente incluso antes de que supieran que lo practicaban. A las puertas del Mundial de Fútbol de Rusia 2018, no aspiramos a quitar el mérito de dar vida al balompié -tal y como lo conocemos- al Reino Unido allá por 1863, sino mostrar cómo el peloteo que tanto nos gusta tiene raíces en los océanos del tiempo.

La llegada del Kemari a Japón

Si bien puede que llegara antes, las pruebas escritas del afianzamiento del kemari en tierras niponas se las debemos al Nihon Shoki (Crónicas de Japón, 697), lo recoge porque en un partido que tuvo lugar en el año 644 en Nara ante el príncipe Nako no Oe -futuro emperador Tenji- se cimentaron amistades para el futuro derrocamiento del clan Soga. Al igual que en China, poco a poco fue traspasando estratos sociales -de arriba a abajo-, haciéndose popular, especialmente entre los samuráis, y cimentando las reglas por las que hoy lo conocemos.

Ilustración del juego kemari en Japón de 1799

En qué consiste el juego

Lo más destacable para el neófito sobre este juego es que no es competitivo sino de colaboración, nadie gana. ¿En qué consiste? Comenzaremos contando que pueden participar entre dos y doce jugadores, pero suelen ser seis u ocho, que son principales o marashi y asistentes cuyo objetivo es tocar la pelota o mari -de piel de ciervo y rellena de serrín- con cualquier parte del cuerpo excepto los brazos y las manos y darle tantas veces como puedan teniendo que estar siempre en el aire, ese es el éxito.

Todos los participantes llevan un kariginu, traje de seda con largas mangas reminiscentes del mencionado período Asuka y advierten a los compañeros sobre lo que harán diciendo ariya -juego- y ari -paso el balón-. El encuentro tiene lugar en kikutsubo, un campo delimitado por cuatro árboles (cerezo, sauce, arce y pino que representan las estaciones) de unos 15 metros.

 

Dónde podemos verlo actualmente

¿Por qué ha sobrevivido? Como otras muchas costumbres, porque en un momento adecuado alguien hizo algo por mantener las tradiciones. En 1903, el emperador Meiji alentó la creación de la Kemari Hôzô Kai, Asociación para la conservación del kemari, y su iniciativa consiguió llegar a buen puerto, ya que, aunque ahora no es un deporte de masas, continúa vivo a través de muestras en eventos como el Festival de Primavera de Kemari en el Santuario Tanzan de Nara -que se celebra cada 29 de abril y el de otoño, el 3 de noviembre- y el Kemari Hajime que tiene lugar cada 4 de enero en Santuario Shimogamo de Kioto.

Crédito de las imágenes: Ilustración de kemari (1799) y Festival de Kemari en el Santuario de Tanzan  (Brad Beattie, 2007)

 

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