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Todo sobre el “Manual de dibujo abreviado” de Katsushika Hokusai en español

A la pregunta: ¿Quién no conoce La gran ola de Kanagawa? Debería seguir: ¿Conoce a su autor? La respuesta a esta cuestión es sencilla, uno de los artistas japoneses más famosos de la historia, Katsushika Hokusai (1760-1849). Un grande que tiene su sitio en el olimpo del arte por derecho propio y que desarrolló todo su trabajo entorno al ukiyo-e, conocidas como estampas japonesas o pinturas del mundo flotante. 

portada del manual de dibujo abreviado de Hokusai en español

Más allá de su prolífica obra artista, Hokusai publicó algunos libros que son referente para los amantes del arte, entre ellos éste Manual de dibujo abreviado que ve la luz en español gracias a la editorial Sans Soleil y prologa, brillantemente, por el doctor en Historia del Arte David Almazán Tomás de la Universidad de Zaragoza, gracias a la cual el lector se ubica perfectamente en la época, el artista y su trabajo -algo que suele ser necesario-. Desgranamos algunos detalles del la vida del grabador y su trabajo:

la gran ola de kaganawa de Hokusai

Una breve biografía de Hokusai

En la segunda mitad del XVIII,  Edo (Tokio) era la capital política del clan Tokugawa desde donde lideraba el país y que, gracias a la paz y el desarrollo económico, se erigía como una ciudad próspera -llegaba al millón de habitantes-, y era caldo de cultivo para convertirse en un centro artístico y editorial.

Fue ahí donde, un 30 de octubre, nació Hokusai. Huérfano o de orígenes poco claros, empezó a trabajar en el taller artesano de espejos de su tutor; aunque, probablemente, el empuje inicial a su carrera como artista llegaría de su trabajo en una tienda de alquiler de libros, donde se empaparía de todo tipo de ilustraciones, incluso publicaciones extranjeras ya que era uno de los pocos reductos a los que llegaban -Japón todavía tenía cerradas sus fronteras a la cultura extranjera-. 

Luego comenzaría un periplo como grabador o horishi, tallador de madera de grabados de otros artistas para, finalmente, en 1778 entrar como aprendiz en el taller del pintor Katsukawa Shunsho (1726-92). Podría haberse quedado en este estudio ad eternum, pero en 1794 lo abandonó para buscar su voz artística y cuatro años después pasó a llamarse Hokusai: sin escuela, sin taller, sin guión preestablecido.

A este paso le seguiría medio siglo de grabados que fueron evolucionando, desde sus ilustraciones para novelas como las obras del escritor Bakin a encargos particulares de surinomo -impresiones de lujo para ocasiones especiales como el Año Nuevo-, pasando por grabados decorativos. Su universo fue infinito hasta el final de sus días.

Ilustración del Manual de dibujo abreviado de Hokusai

La obra de Katsushika Hokusai

A lo largo del tiempo eligió todo tipo de temática para representar: las convenciones del yakush-e o cuadros de actores en estampas del teatro Kabuki, mujeres maravillosas, escenas con carga erótica, paisajes únicos o guerreros míticos en la batalla, la naturaleza y sociedad en toda su amplitud. Su temática en las pinturas del mundo flotante era ilimitada.

La razón para esta diversidad residía en sus necesidades económicas. Como artista era popular y trabajaba para las clases medias urbanas, los chonin, es decir, la burguesía y, al contrario que los grandes artistas europeos que dependían de las clases altas y la realeza, él dependía de tener éxito comercial, de su prestigio ante un público quizá menos exclusivo, pero lucrativo. Los impresores demandaban gran cantidad de sus trabajos que reproducían con técnicas xilográficas

Ilustración del Manual de dibujo abreviado de Hokusai

Ryakuga Hayaoshie o Manual de dibujo abreviado de Hokusai

A pesar de su popularidad, la economía de Hokusai sufrió algunos reveses en la primera década del XIX y encontraría con la publicación de su Ryakuga Hayaoshie, conocido como el Manual de dibujo abreviado o Método rápido de dibujo, una puerta a nuevos ingresos a través de la venta de éstos y de los nuevos aprendices que pagarán por aprender en su taller. A más a más, crecieron su fama y sus ventas. Fue una iniciativa personal en un formato en el que había precedentes editoriales y lo firmó como “el viejo Hokusai”, ya que no siempre firmaba tal y como hoy lo conocemos, usaba seudónimos. 

El libro ayuda al pintor y al aficionado a comprender la creación artística. Hokusai seleccionó figuras junto a las dibujaba su descomposición geométrica en círculos, triángulos, cuadrados, rectángulos y rombos. Era una forma de desgranar y analizar las formas y los movimientos de la naturaleza, siempre presente en la cultura japonesa como hemos visto repetidamente a través de los haikus.

Así, con un compás y una regla, parecía sencillo dibujar, pese a que no hay auténticas explicaciones técnicas, solo descomponía formas complejas en simples con estas figuras geométricas. No pretendía que lo imitaran, tan solo que se entendiera como veía la naturaleza y, de paso, se comprendiera la perspectiva y la abstracción en su trabajo. Siguiendo esta estela, brota el dibujo.

La temática que aborda son personas, animales y objetos siendo un tema preferente la naturaleza: caballos, peces, garzas, libélulas o saltamontes, pero también flores y hojas. Son 69 figuras recurrentes en las artes decorativas japonesas y que solían salir de la mano de los artesanos, para los que también será útil este ejemplar.

“Amaba la alegría de la vida cotidiana y la belleza de la naturaleza”, explica su prologuista. 

Las características de esa primera edición fueron:

  • Formato chubon de 18,6 cm de alto por 13,1 cm de ancho.
  • Encuadernación yotsume toji, con cubiertas de papel y el lateral cosido con hilo de seda con el lomo sin cubrir. 
  • Portada sin ilustración, solo el título escrito en una etiqueta pegada (daisen) en la esquina superior izquierda. 
  • El libro se leía de forma inversa.
  • Impresión xilográfica o mokuhanga del método sumizuri (se estampaban planchas de madera talladas en relieve y entintadas en tinta negra).
  • Plieglos fukurotoji que solo se imprimían por una cara para que no traspasara la tinta.

En 1814, tras un gran éxito con el libro, prepara un nuevo volumen en el repite algunas figuras y añade más pero esta vez apoyándose en las formas del silabario japonés hiragana. Les seguiría Manga y ya, con 70 años de edad, verían la luz dos de sus obras cumbres, Treinta y seis vistas del monte Fuji o Cien vistas del monte Fuji. 

Como dice Almazán: “Si hubiera vivido en el siglo XXI, Hokusai sería un bloguero de los que actualiza los contenidos de su página cada día con cualquier observación sobre lo ocurrido en su paseo diario”.

Ilustración del Manual de dibujo abreviado de Hokusai

Hokusai inspirador del arte europeo

Los vientos que trajeron el japonismo a Europa en el siglo XIX mostraron la obra de Hokusai, en su obra fue y es idolatrada y admirada, ya había fallecido pero, como los artistas infinitos, no tuvo la menor importancia. No hay más que decir que la primera monografía de su vida y obra la publicó Edmond de Goncourt en 1895, con un título tan representativo como Hokousai (escrito a la francesa)

De esa fuente inagotable que fueron sus obras bebieron los impresionistas y como contábamos recientemente Van Gogh, fueron muchos los que, si bien no siguieron exáctamente su estela en tierras europeas, se sintieron fuertemente inspirados y su obra pictórica se vio irremediablemente influida por ella. 

Crédito fotos:

La gran ola de Kanagawa

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