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3 artistas contemporáneos japoneses que debes conocer (I)

A lo largo de las últimas décadas, Japón se ha convertido en un referente del arte contemporáneo y una de las vertientes más visibles es el Pop artístico, bueno, lo que se ha denominado Neopop. Una generación nacida tras II Guerra Mundial ha mostrado la mejor faceta creativa de una sociedad que, como ha demostrado en el devenir de los siglos, consigue asimilar influencias externas, hacerlas propias y no perder su identidad, algo mucho más complejo de lo que puede parecer inicialmente.

Takashi Murakami, 3 artistas japoneses

 

Al frente de esta disruptiva línea artística, Takashi Murakami. Llamémoslo líder o referente no solo por sus propias creaciones, sino porque ha reunido a su alrededor un colectivo, el Kaikai Kiki, y ha definido el movimiento postmoderno Superflat:

  • Kaikai Kiki es una empresa tiene por objetivo “la producción y promoción de obras de arte, la gestión y el apoyo de artistas jóvenes, así como la organización de eventos y proyectos y la promoción de su trabajo”, según ellos mismos explican en su página web. Y como tal funciona.
  • Superflat, con su propio manifiesto, reúne a los visionarios artísticos postmodernos que han hecho una revisión ¿en clave pop? del país a través de la cultura otaku y la kawaii. Una de las vertientes más interesantes de este movimiento es que ha desdibujado con éxito las líneas entre las bellas artes y el arte comercial. Crean a través desde la pintura y la escultura tradicionales sin desdeñar lo digital, el diseño gráfico y el desarrollo de películas o la moda. En consecuencia puede ser comprado por audiencias de todos los espectros económicos.

Hablaremos, como no podía ser de otra forma de tres artistas parte de este movimiento Suplerflat:

Takashi Murakami (Tokio, 1962)

No se puede hablar arte contemporáneo japonés sin mencionarle a él, porque, además de prolífico, es probablemente el más visible dentro y fuera de las fronteras de Japón. Doctorado en Bellas Artes en nihonga (estilo artístico tradicional nipón), en poco tiempo se convirtió en la cabeza visible del Neopop nipón. La semilla de esta nueva visión surgió cuando introdujo en la tradición artística la iconografía otaku -anime y manga a tutiplen- y el kawaii, ambos, según dice el mismo, movimientos que manan directamente de la infantilización social que inundó su país tras II Guerra Mundial. Su obra está intrínsecamente ligada a las nuevas tecnologías y al color, con grandes dosis de aparente inocencia estética. “Me da un subidón viendo muchos colores resplandecientes -dice-. Como no bebo y no me drogo, no puedo conseguir mis viajes de otra forma”. ¿Pop Art? Murakami disiente. “Los colores alegres de mis trabajos pueden hacer pensar en él, pero el telón de fondo de su aparición es completamente diferente (...) El Pop Art es un movimiento liderado por los países que ganaron la II Guerra Mundial... Requiere un estado muy avanzado de capitalismo para poder funcionar.”. Como artista también queda definido, como aquellos que le acompañan en Kaikai Kiki, por haber convertido el arte en un gran objeto de consumo. Lo mismo trabaja con pintura que escultura, dibujos, animaciones o realiza colaboraciones con marcas como Louis Vuitton o Issey Miyake. No podía ser de otra forma, denuncia el consumismo patrio a través de la incitación al mismo; para los japoneses, afirma el propio Murakami, la relación arte y consumo es inherente, no como en occidente que se aborda como sacrílega. Como quién no quiere la cosa, consigue situar su producción entre el mercado de valores, el espectáculo y una sociedad desinhibida. Único y excepcional por su capacidad de mimetizarse con distintos géneros, épocas, influencias y técnicas de Japón y fuera de él. Es lo que el profesor Koichi Iwabuchi denomina “hibridismo estratégico”. Él lleva los conceptos al límite, estética infantil junto a una libidinosa, seductora/terrible, vistosa/discreta, terror/deseo con esculturas de protagonistas de anime voluptuosas, margaritas sonrientes surgidas del otaku, o dibujos animados con navajas… todo ello bañado en color, contraste. Y siempre, más allá del colorido, la crítica social. Hay que buscar en Google a Mr. DOB, Kaikai y Kiki para definirle. El creador de Superflat comenzaba su manifiesto: “El mundo del futuro puede ser como Japón es ahora: superplano" y mostró éste en las  exposiciones Superflat (2000), Coloriage (2002), Little Boy (2005). En el mismo escrito ponía en negro sobre blanco: "Queremos cosas nuevas porque deseamos ver el futuro". Pues eso, Takashi Murakami nos lleva allí, a los tiempos venideros.

  

Chiho Aoshima (Tokio, 1974)

'The Fountain of the Skull, ,2007. Paine666, 3 artistas japoneses

Autodidacta y miembro del colectivo Kaikai Kiki y de Superflat. En sus inicios trabajó en impresiones cromogénicas con el Adobe Illustrator, pero posteriormente ha producido a mano en papel, en lienzo, en plexiglas, en aluminio, con animaciones digitales, instalaciones y esculturas. Su obra arranca de una fuerte inspiración en el yokai, criaturas de la tradición nipona cuyos cuerpos son parcialmente humanos o de animales, que ha logrado evolucionar con una visión pop que como ella misma dice representa “mundos oscuros e inquietantes”, en los que las mujeres -casi siempre protagonistas de su trabajo-, los espíritus, los demonios y la naturaleza crean escenas hipnotizantes y surrealistas. La inspiración en el folclore por parte de esta artista no ha impedido que la visión que otorga en ese mundo utópico sea tremendamente actual. Zoey Mondt en Frieze lo explica a la perfección: “Los ingenios de ojos saltones en los dibujos digitales de Chiho Aoshima parecen surgir más allá de la naturaleza misma. Es como si hubieran nacido totalmente dentro de un jardín de irrealidad poblado por temas de siglos de cultura japonesa, que van desde los rollos de Edo hasta Sailor Moon. Integridad perfecta de paisajes japoneses tradicionales y motivos inspirados en el Zen como animales, pájaros, flores, insectos, fantasmas y demonios con las imágenes kawaii que impregna la cultura pop japonesa contemporánea (...) Las paradojas abundan. La tecnología, al parecer, ha superado incluso a la naturaleza con su logro de la perfección”.  Una artista que muestra la capacidad de llevar a cabo un mestizaje con otras influencias sin trastocar la esencia de su propia cultura de la tierra de sol naciente, desafiando por completo la distinción entre el pasado y el presente, creando un colapso visual.

 

Yoshitomo Nara (Hirosaki, 1959)

Nara Book, 3 artistas japoneses

Master en Bellas Artes por la universidad Aichi en Nagoya continuó su carrera académica en la Kunstakademie de Düsseldorf, donde estudiaría con el neoexpresionista A.R. Penck. Su licenciatura fue la culminación educativa de una infancia solitaria influenciada los animales, la cultura otaku y la música que, según él mismo reconoce, son las esencia de su obra. Una vez más, el pasado y el presente de Japón se fusionan en este exponente del Neopop miembro de Superflat. Sus temas principales son niños y perros, de ojos grandes, que lejos de emanar inocencia muestran, según algunos, tensión -oscuros, traviesos- para recuperar la independencia de los niños; otros ven la influencia del punk rock  en su vertiente del aislamiento y la rebelión, un estilo de música que marcó, al parecer, la vida de autor. Nara corrige a estos últimos en una entrevista al Financial Times: “Es un error conectar mi arte solo al punk. Mi trabajo ha estado siempre vinculado a portadas de álbumes punk muy reconocibles, pero las portadas de discos folk han sido importantes. Donde crecí, no había ningún museo, así que mis exposiciones de arte eran las portadas de los discos”. Lo que demuestra una vez más que la visión del espectador puede verse coartada por sus prejuicios sobre quién es el autor, cuales fueron sus vivencias y qué significan sus creaciones. La influencia del kawaii es clara, modelado por los trazos simples y las formas bidimensionales. Algunos ejemplos de esta visión son  La niña con el cuchillo en su lado (1991) o No hay nada (2000). En su producción no solo hay dibujo, se puede disfrutar de su pintura, escultura e instalaciones y, también, como miembro de Superflat, se caracteriza por comercializar de mil maneras lo mismo relojes que ceniceros, que fundas para el móvil, que unas playeras... Un grande, sin dudas, del arte contemporáneo japonés.

Créditos de las fotos:

Takashi Murakami "Takashi Murakami Paints Self-Portraits"

'The Fountain of the Skull, ,2007. Paine666

Obra de Yoshimoto Nara  en Boingboing Gallery

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