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Van Gogh y las estampas japonesas

Con la apertura de Japón y sus puertos en la segunda mitad del siglo XIX, una ola de cultura japonesa llegó a Europa en forma de arte. Las estampas niponas o ukiyo-e inspiraron a los grandes artistas del momento, especialmente, a los impresionistas como Gauguin, Toulouse-Lautrec o Van Gogh. Sería el escritor e historiador Jules Claretie quien acuñara el término “japonismo” en su libro Arte y artistas franceses contemporáneos de 1876 para referirse a la influencia artística del país del sol naciente en occidente.

La estampa japonesa aportó composición, técnica, motivos, colores, temas y una renovación de la visión artística desde el último cuarto del siglo XIX a principios del XX. Una impronta que marcaría el devenir del arte occidental y su evolución, aunque también sabemos fue una calle de doble sentido. 

El caso de Vincent van Gogh es uno de los más maravillosos a la hora de disfrutar de esta fusión de arte europeo y japonés que toma vida y explicación en la página web del Museo de este artista, donde, además, se puede disfrutar -incluso descargar gratuitamente- de los ukiyo-e que modelaron el estilo de este neerlandés. Están en Internet y no en exposición permanente, porque la sensibilidad a la luz de éstas la hace inviable.

La cortesana de Vincent Van Gogh de 1887

Van Gogh y el japonismo

El todo París del mundo del arte asumió el japonismo con naturalidad y, aunque Vincent había comprado algunas obras niponas en Amberes -por aquel entonces las veía como una curiosidad-, fue a su llegada a la capital francesa, cuando el neerlandés se lanza a la compra de ellas con el fin de venderlas o hacer algo de negocio, pero al no haber sabido elegir entre las mejores, comenzó a estudiarlas con detenimiento como desvela Grabados japoneses. La colección de Vincent van Gogh de Chris Uhlenbeck, Louis van Tilborgh y Shigeru Oikawa (En inglés, 2018). 

El mencionado libro también explica y analiza cómo los vívidos grabados en madera japoneses de artistas como Hiroshige, Kuniyoshi y Kunisada se convirtieron en una poderosa fuente de inspiración para de la obra de Van Gogh, en cómo desempeñaron un papel fundamental en la dirección que tomó, ya que las asumió como un ejemplo o modelo igual a las grandes obras maestras de la historia del arte occidental.

Mujeres sosteniendo una carta y un abanico de Utagawa Kunisida, 1849-1852

Van Gogh compra estampas japonesas

El marchante de arte japonés y parisino Siegfried Bing tenía un ático con miles de grabados japoneses a disposición de todo aquel que sintiera interés, muchas de ellas baratas, y así fue como los Van Gogh -por aquel entonces Vincent vivía con su hermano Theo- se hicieron con más de 600 obras. Optaron por trabajos con estampados, colores vivos, mujeres, paisajes exóticos o árboles -protagonizan 200 de las impresiones en su poder-. 

Las ukiyo-e se convertirían en una suerte de macromural del piso parisino en el que vivía con Theo -ya había colgado en Amberes de esta manera su primera selección-, decoró las paredes con ellas y las estudió con ahínco (de hecho, se puede todavía observar en ellas agujeros de los clavos o restos de pintura o aceite de su uso) hasta empaparse de su poder e intensidad. Serían el catalizador con el que el pintor evolucionaría su obra y encontraría su forma de mirar el mundo.

Una colección que su hermano Theo -y después su viuda- conservaría casi íntegramente -algo más medio millar- y, finalmente, se legarían al Museo Van Gogh, donde residen en la actualidad. 


Cómo se refleja la estampa japonesa en la obra de Van Gogh

La influjo es infinito e innegable, no se puede entender a este pintor sin las ukiyo-e que le llenaron de ideas frescas y renovadas. Hay que destacar:

  • Redimensión del efecto espacial de sus obras que incluía abandonar la estética tradicional en la composición y poner objetos en primer lugar que se agrandaban, excluir el horizonte o cercenar elementos de la imagen en los bordes con prominentes diagonales. 
  • Elección de objetos cotidianos en sus representaciones artísticas. 
  • Atención a los detalles de la naturaleza, hasta encuentra similitudes entre los paisajes mediterráneos y los nipones que reflejaban las estampas. 
  • Exotismo y alegría visual -uso de colores fuertes-. El uso de ellos provoca un gran confort emocional al artista y, además, los considera clave en el arte del futuro. 
  • Supresión de la profundidad, sustituida por una superficie plana, que haría propia con su pincelada en espiral que le ofreció la oportunidad de dar contornos audaces. 

Influencia de las ukiyo-e en Van Gogh

En 1888 escribió a su hermano Theo desde Arles y le dice: “Todo mi trabajo está basado hasta cierto punto en el arte japonés…”.  Son muchas las líneas de investigación a este respecto pero en el Simposio Van Gogh & Japan de 2018 se mencionaron dos ideas de investigación muy interesantes. 

Por un lado, el investigador del pintor Louis van Tilborgh llegó a la conclusión de que incluso cuando Van Gogh utilizó una pincelada más salvaje, continuó apoyándose en los principios rectores de la norma y la forma que ofrecen las impresiones japonesas. Refrendando el estudio por qué Van Gogh consideraba que todo su arte estaba basado en el modelo japonés.

Mientras que la profesora de arte de la Universidad de Londres Monika Hinkel señaló que la influencia occidental en Japón convirtió el sueño de color de Van Gogh en realidad. La selección de grabados de Van Gogh se caracteriza por que fueron realizados en los periodos Edo tardío y Meiji, se sabe porque incluyen tintes de anilina que se importaban a Japón, algo que no podía realizarse antes de la Restauración Meiji porque los puertos estaban cerrados a estas mercancías. La consecuencia es que los rojos, amarillos, verdes y púrpuras de las ukiyo-e tenían una gran intensidad y el pintor la reflejaría en su propia obra gracias a la apertura del país. 

El tema es casi inabarcable, pero para aquellos que quieran descubrir más sobre la relación de Van Gogh, Japón y la estampa nipona, la última novela de Matilde Asensi, Sakura (2019), nos ha traído en forma de misterio y novela muchos de estos conceptos a través de la intrigante desaparición de El doctor Paul Gachet (1890).

Monte Fuji a la izquierda de Tokaido y Amanecer de la serie Cien vistas de lugares famosos en Edo Utagawa Hiroshige 1857

Toda las imágenes han sido descargadas del archivo fotográfico del Museo Van Gogh. 

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